jueves, 23 de febrero de 2017

OPEN CORROSION

Imagen cogida de la red





OPEN CORROSION




Over the ceiling, the rusty waters  of the hours. Could it be the delirum of the rust?
The rusted heart of the corners of the mirrors, —each one where his shadow
wanders on the yellow mouth of the threshold.
At the palate the shadows darken,  the beam of smoke
that wraps the dreams, the escape of the not being repeated at deserted sidewalks.
In the seeds, the terror is often repeated, the cunning which chew
the bushes, the hell that introduces us into its furious ambush.
In the eye, blind scalpels of the lethargy draw on;
on the metal of efervescence the disoriented manes of the wind are conceived,
the nails of the rust,
the sensitive arms of melancholy and the vacuity.

(Of the railroad line to the railroad ties, the twisted gesture of the bolts.
The sharp holes of the cold, this way of descending of the senses.
The throat exasperates when it becomes hoarse of whispers or silences.)

If something is never closed, it is the activity of the stone of unenchantment,
the deaf echo of the plow and its shadow of emanated  ardours.
After the shot of convulsions, the horror with its tiring work.

Traducción al inglés Grace B. Castro Haro
    


ABIERTA CORROSIÓN




Sobre el techo, las aguas oxidadas de las horas. ¿Acaso delirio del moho?
El pecho corroído de las esquinas de los espejos, —cada cual donde su sombra
deambula en la boca amarilla del umbral.
En el paladar ensombrecen las sombras, el haz de humo
que envuelve los sueños, la fuga del no ser repetido en aceras desiertas.
En las semillas, a menudo se repite el terror, la artimaña que mastican
los matorrales, el infierno que a golpes nos adentra en su furibunda emboscada.
En el ojo avanzan los bisturís ciegos del letargo;
en el metal de la efervescencia se gestan las crines desorientadas del viento,
las uñas de la herrumbre,
los brazos resbaladizos de la melancolía y la idiotez.

(De la línea ferroviaria a los durmientes, el gesto retorcido de los pernos.
Los orificios agudos del frío, esta manera de descender de los sentidos.
Exaspera la garganta cuando enronquece de murmullos o silencios.)

Si algo nunca se cierra,  es el trajín sobre la piedra del desencanto, 
el eco sordo del arado y su sombra de ardores desprendidos.
Tras el disparo de las convulsiones, el horror con su fatigoso trabajo.

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