miércoles, 25 de enero de 2017

DISGUISED TRANSPARENCY

Fotografía de André Cruchaga





DISGUISED TRANSPARENCY




There, in the hallucination that nostalgia provokes,  the transparency disguised
as ash, the fingers of the calendar breathing all the wounds.
Our breath contradicts all the crushed aphonias destroyed because of discouragement.
Opened the moans, there is not any moving instant of knees,
not even the wooden odour of carpentry,
neither the eye lashes covered by dust and spiderwebs.
Seen the mote in the neighbour´s eye,nobody knows how to remedy theirs, how to clean up whiteness, how to wash the dreams of the streets  to give them the necessary transparency.
It is clear that in comedy, one stays as a spectrum.
There are remote pressences  as the container of hope.
Is it me the one who walks over the ancient dryness of essence?
In this country I am always living the last breath.
(I have been years  gathering in the labyrinth cents, and gesticulating persistently;
it occurs that I have to walk every day through strange tights of piss,
among waters of fire provoked by myopia. At night, I have to cover my fears
so that they are not  seen, I must think that the pages in the newspaper are innocent,
I must gesticulate all the fetid odour of future.
At daylight only the debris of the locks, the years that we see later.
­—And do you still ask me for transparency?
I have to walk far away, quite away from here. Time is also stone of calligraphers.
Being here, resigned until dawn, is a disguise.)

Traducción al inglés Grace B. Castro




DIAFANIDAD DISFRAZADA




Allí, en la alucinación que provoca la nostalgia, la diafanidad disfrazada
de ceniza, los dedos del calendario respirando las heridas.
El aliento nuestro contradice las afonías machacadas por el desaliento.
Abiertos los quejidos, no queda un solo instante móvil de rodillas,
ni siquiera el olor a madera de las carpinterías,
ni siquiera las pestañas cubiertas de polvo y telarañas.
Vista la viga del vecino, nadie sabe cómo remendar la suya, enderezar
la blancura, lavar el sueño de las calles para darles la diafanidad necesaria.
Es claro que en la comedia, uno se queda de espectro.
Hay presencias remotas como el recipiente de la esperanza.
¿Soy yo el que camina sobre las antiguas sequedades de la entraña?
En este país siempre estoy viviendo el último aliento.
(Llevo años juntando el laberinto centavos, y gesticulando porfiadamente;
ocurre que debo caminar todos los días a través de extrañas mareas de meados,
entre aguas de fuego provocadas por la miopía. Debo cubrir de noche
mis miedos para que no se vean, pensar que son inocentes las páginas
de los periódicos, gesticular toda la hedentina del futuro.
De luz, solo los escombros de las cerraduras, los años que uno mira después.
—Y me preguntas todavía por la diafanidad.
Debo caminar lejos, muy lejos de aquí. El tiempo también es piedra de calígrafos.
Estar aquí, resignado a que amanezca, es un disfraz)…
Barataria, 2016


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