lunes, 24 de septiembre de 2018

MEDITATION

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MEDITATION




On Top of my skin, already deslligades the mortalles and the shadows that fill the temples: Reassumesc the vulture of the clock and his swamp threatens. Nothing remains when the yolk nibble the bones and begging of the days haunts us beyond the shadow of insomnia.

We threatens the claror of the absurd and often the scalpel of the tipografies, the light water ray of light.

Continuously pick up the spoils of the espill and broken nudity of memory: the vertigo has the appearance of the fugacity, the repertoire, perhaps, of all the inexorable.

In the endless jau the scum of that silent city of childhood, the night without guests, no witnesses.

From the book: "Antipodes of the mirror", 2018
©André Cruchaga
Traducción al inglés: Dumitru Ichim




MEDITACIÓN




Sobre mi piel, ya desatadas las mortajas y las sombras que colman las sienes: reasumo el buitre del reloj y su pantanosa amenaza. Nada queda cuando la herrumbre roe los huesos y la mendicidad de los días nos persigue más allá de la sombra del insomnio.

Nos amenaza el claror del absurdo y a menudo el bisturí de las tipografías, el chorro de agua, ligero de la luz.

Recojo ininterrumpidamente los despojos del espejo y la desnudez rota de la memoria: el vértigo tiene la fisonomía de la fugacidad, el repertorio, acaso, de todo lo inexorable.

En el sinfín yace la escoria de aquella ciudad silenciosa de la infancia, la noche sin huéspedes, ni testigos.

Del libro: “Antípodas del espejo”, 2018
©André Cruchaga


domingo, 19 de agosto de 2018

MEMORY OF THE BODY

Imagen de la red






MEMORY OF THE BODY




It was the wing of the pores beating my eyes, the soft mystery turned on of the lantern, the flesh submerged in the hollow of the dream.

Unarmed nudity, the blind pulse of the mouth: around, the wáter of the night on the mirrors, the soul spilled on the bird of fire, from the temples to the dream of the raptures. (I always knew about the encoded coffers of the almond and the clock hanging on the walls and from the water leaving us so many winters.)

Now I search for embalming the orchid of the inexplicable: those burning stations of the coffins , the dialogues of the ember over the pile of my indigences. 

Traducción al inglés Grace B. Castro H.





MEMORIA DEL CUERPO




Era el ala de los poros golpeándome los ojos, el blando misterio encendido de la linterna, la carne hundida en el hueco del sueño.

Desarmada la desnudez, el pulso ciego de la boca: alrededor, el agua de la noche en los espejos, el alma vertida en el pájaro de fuego, desde las sienes al sueño de los raptos. (Siempre supe de los cofres cifrados de la almendra y del reloj colgando de las paredes y del agua dejándonos tantos inviernos.)

Ahora busco embalsamar la orquídea de lo inexplicable: aquellas estaciones abrasadoras de los ataúdes, los diálogos de la brasa sobre el montículo de mis indigencias.


©André Cruchaga, 2018

sábado, 18 de agosto de 2018

WATER BIRD

Imagen cogida de la red






WATER BIRD


As the curve of paper in the eyes, the shadows resound on the throat.
(The liquid bird left at the emptiness of the body.)

You nude yourself in front of the delirium of my arms, in the leakage.

The pulse is unarmed at the blind climbing plant; there the entire hands
getting into the dream.

—The bird goes into the hole of memory.

(Complete the clarity and its mystery in a hurry of waters; a flock of
sonambulisms, kneels at the edge of the absorprtion.)

Traducción al inglés Grace B. Castro H.




PÀJARO DE AGUA




Como la curva de papel en los ojos, retumban las sombras en la garganta. (El pájaro líquido quedado en los vacíos del cuerpo.)

Te desnudas frente al delirio de mis brazos, en la fuga.

Se desarma el pulso en la enredadera ciega: ahí las manos enteras metiéndose en el sueño.

—Entra el pájaro al hueco de la memoria.

(Entera la claridad y su misterio apurado de aguas: un rebaño de sonambulismos, se arrodilla al borde del ensimismamiento.)

©André Cruchaga

viernes, 17 de agosto de 2018

NO ETERNITY

Imagen FB de Graciela Castro H.






NO ETERNITY




Here not even coldness joins with nostalgia,
there isn´t even asylum for the soul:
everything is devorated or disguised by the evanescent messaging
of the fireflies, the postcard of ash,
or the simple vigilia which ascends
as a condemnation;
we wiil say that the seasons are ephemeral bells,
 irrevocable threads,  echoes and laberynths.

In fact, nothing holds
each one of the games of innocence.
At the sides there are stones of bleeding times
and agitated firmaments.

To more days, only oblivion crosses as a bearer of bad news,
as all of that which tastes as remorse,
the frost in the mouth,
or that desert as bites among the teeth.
Who put us together to make us vulnerable
every day in front of the mirror?
Who threw us to this damn cruelty of the waste land?
Whoever is devoured by the force of the salt.

Fear obligates us to live among the moth of the attic.
Every one crosses stations of trains and daggers:
(Minutes without amulets in the coldness of the heart,
Or mirrors of summers
at the edge of the spilled threshold in the eyes.)

Under the umbrella the tramp of the thunders.
The same scissors inhabited of the tailoring,
the ink at the scaffold of the lighthouse of the sunflowers,
the tatoos abandoned of all tender,
the weeds of the circus and their roused attire.

(Certainly, eternity and its silhouette of hollow is not useful to me.
No after undoing the hollows of the shelves,
No on the empty table of dreams,
no when the words grow in deviations,
no when morbity sparks unleashes cities of fever.
We are at the transitory of the repeated history of hungers,
that which remains in mourning,
and at the same sleepwalk distance of the wind.
The thirst was blind yesterday, blind was the hope at the laugh.
Flesh becomes necessarily final,
and true the certainties of the faint.
There where the forest of the night sparks,
the leaf falls with a strong desire on the sidewalks.) 

Grace B Castro H.




NINGUNA ETERNIDAD




Aquí ni siquiera el frío se junta con la nostalgia,
ni hay asilo para el alma:
todo lo devora o disfraza la mensajería efímera
de las luciérnagas, la postal de ceniza,
o la simple vigilia que asciende
como una condena;
—diremos que las estaciones son campanas efímeras,
hilos de irrevocables ecos y laberintos.

En realidad, nada sostiene
cada uno de los juegos de la inocencia.
En los costados hay piedras de tiempos sangrantes
y agitados firmamentos.

A más días, sólo atraviesa el olvido como ave de mal agüero,
como todo lo que sabe a remordimiento,
la escarcha en la boca,
o aquel desierto a dentelladas entre los dientes.
¿Quién nos juntó para hacernos vulnerables
cada día frente al espejo?
¿Quién nos arrojó a esta crueldad maldita del páramo?
Quienquiera es devorado por la fuerza de la sal.

El miedo nos obliga a vivir entre la polilla del tabanco.
Cada uno atraviesa estaciones de trenes y puñales:

(Minutos sin amuletos en el frío del pecho,
O espejos de estíos
al borde del umbral derramado en los ojos.)

Debajo del paraguas, la trampa de los relámpagos.
Las mismas tijeras habitadas de las sastrerías,
la tinta en el patíbulo del faro de los girasoles,
los tatuajes deshabitados de toda ternura,
las malezas del circo y sus atavíos enardecidos.

(De cierto, no me sirve la eternidad y su silueta de antro.
No luego de deshacer los huecos de las estanterías,
No sobre la mesa deshabitada de los sueños,
no cuando las palabras crecen en extravíos,
no cuando el morbo desatada ciudades de fiebre.
Somos en lo transitorio la repetida historia de las hambres,
aquello que permanece en duelo,
y en la misma distancia sonámbula del viento.
Ayer era ciega la sed, ciega la esperanza en la risa.
La carne se hace necesariamente postrera;
y ciertas las certidumbres del desvanecimiento.
Ahí donde el bosque de la noche se desata,
la hoja cae testamentariamente en las aceras.)

Barataria, 2012
Del libro “BLUES”, 2012 (inédito). 140 pp
© André Cruchaga